Biografía:
Sofonisba Anguissola (1532-1625) fue una artista de nacionalidad italiana y perteneciente a una noble familia de Cremona. Fue la primera mujer de éxito en el Renacimiento y fue considerada una de las mejores pintoras italianas. Sofonisba cultivó su talento gracias a la
educación que recibió por parte de sus padres que propiciaron su aprendizaje y
gusto por la pintura, tanto de ella como de sus cinco hermanos. Podemos
destacar de esta artista que la persistencia en su arte le llevó a ser una de
las retratistas más importantes de su época y pintora oficial del rey Felipe II
de España y de su familia. Admirada por artistas como el gran Miguel Ángel y
Van Dyck, pintó unos 50 cuadros, sobre todo retratos, autorretratos y escenas
religiosas.
Obra:
Admirada por artistas como el gran Miguel Ángel y Van Dyck, pintó unos 50 cuadros, sobre todo retratos, autorretratos y escenas religiosas.
Museo del Prado
La mayoría de retratos que realizó Sofonisba del rey Felipe II se
encuentran expuestos en el Museo del Prado, veamos cuáles son:
| Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II (1561 - 1565) |
| Giovanni Battista Caselli, poeta de Cremona (1557-1558) |
| Retrato de la reina Ana de Austria (1573) |
Retratos:
Anguissola pintó de si misma unos 16 autorretratos. En todos ellos encontramos una intención demostrativa, ya que Sofonisba no quería ser solo reconocida por su talento sino que también le gustaba mostrar su rango social noble como miembro de una élite cultivada y refinada.
En estos dos autorretratos que presentamos a continuación Sofonisba quería lucir su cultivada lectura y estudio musical como símbolos de esa cultura que poseía.
| Autorretrato (1554) Kunsthistorisches Museum |
| Autorretrato tocando la espineta (1554-55) |
| El juego de ajedrez (1555)
De todos los retratos, este es el más complejo ya que muestra a tres de las hermanas de Sofonisba (Europa, Lucía y Minerva), jugando al ajedrez ante la mirada de su aya. Este cuadro describe un juego de miradas que nos lleva de la figura del aya, Estas miradas recorren en zigzag el cuadro, y nos llevan a la contemplación-participación de esta escena, que tiene el fondo paisajístico habitual en esta época manierista y que está dividido en dos planos: el del jardín próximo, expresado en las columnas con enredadera, y el del paisaje lejano. El juego de ajedrez simboliza la corriente humanística del saber, abierto a mujeres y hombres y la complicidad entre las mujeres así como el placer que este juego les proporciona, se enmarcan en la corriente feminista renacentista.
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